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El polen es un pequeño componente natural compuesto por minúsculos granos formados por proteínas, aminoácidos, vitaminas, carbohidratos, lípidos y minerales. Es un elemento importantísimo para el mantenimiento de la fauna y la flora mundial, pero ¿alguna vez te has preguntado por qué esta pequeña partícula tiene tanto potencial alérgico?

Según la doctora Janaina Melo, cuando el polen entra en las vías respiratorias de una persona alérgica, el cuerpo activa células que liberan histamina y otras sustancias, desencadenando los clásicos síntomas de una reacción alérgica, como tos, estornudos, irritación en los ojos y en la garganta, falta de aire y enrojecimiento de la piel. Esto ocurre porque el sistema inmunológico de una persona alérgica reconoce el polen como un invasor.

¿Todos los tipos de polen, es decir, granos de diferentes plantas, son alergénicos? La mayoría de los tipos de polen tiene, sí, potencial para causar alergia; sin embargo, algunos factores externos acaban contribuyendo a mayores índices de reacciones alérgicas, como, por ejemplo, las condiciones atmosféricas. Según la alergóloga Mariana Couto, los días secos, cálidos y con mucho viento son los más propicios para el aumento de la polinización. Esto, a pesar de ser bueno para el progreso de la reproducción de la naturaleza, es más peligroso para las personas alérgicas, ya que estos factores aumentan la concentración de polen en el aire y agravan los síntomas alérgicos. Por otro lado, los períodos de lluvia actúan como un filtro natural, reduciendo drásticamente estas partículas.

Para la mayoría de las plantas, la primavera y el principio del verano ofrecen la temperatura y la humedad ideales para la polinización. Sin embargo, cabe destacar que el calendario de polinización varía, y diferentes especies florecen en distintas épocas a lo largo del año. El calentamiento global también hace que las plantas florezcan antes de tiempo. Como resultado, la temporada de polen no solo comienza más temprano, sino que también dura mucho más de lo normal, prolongando el período de crisis alérgicas.

En general, el polen de algunas especies de plantas es, sí, más alergénico que el de otras. Es el caso de algunas especies de árboles (como el olivo, el plátano de sombra y el abedul), de hierbas (como la parietaria, la artemisa y el llantén) y de arbustos. Sin embargo, el gran villano de las crisis respiratorias causadas por la alergia al polen es, sin duda, el polen de las gramíneas (popularmente conocidas como henos).

Cryptomeria japonica – Una de las plantas con polen más alergénico del hemisferio norte. Imagen obtenida del sitio: https://www.istockphoto.com/br/foto/p%C3%B3len-poeira-de-cedro-japon%C3%AAs-cryptomeria-japonica-gm497493171-41825314

El polen de plantas con flores muy coloridas o de grandes dimensiones (como el pino) difícilmente causa alergias, ya que el tamaño y el peso de estos granos dificultan su dispersión por el aire y la entrada en las vías respiratorias. Lo que ocurre frecuentemente es una irritación provocada por el fuerte olor de estas plantas, que acaba confundiéndose con una crisis alérgica. El polen que realmente desencadena alergias es microscópico y totalmente invisible a simple vista.